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¿Vamos a ver cannabinoides producidos a partir de bacterias modificadas genéticamente?
Autor: Micha  08/10/2018 - 10:30:00

A diferencia de Europa, parece que al público de EE.UU. y Canadá les preocupa relativamente poco la llamada ingeniería genética. Las primeras empresas de OMGs ya están empezando a considerar mejorar la antigua planta y cultivo medicinal Cannabis sativa L.

Durante los últimos años, se ha rumoreado de forma constante sobre que supuestamente Monsanto iba a entrar en el sector del cannabis. Se sospechaba que esta empresa, adquirida en 2017 por Bayer, había conseguido secretamente semillas de cannabis y patentes para el futuro mercado legalizado. Cuando se examinan las fuentes de esta especulación de forma más detallada, enseguida se comprueba que, de momento, Monsanto no tiene ningún plan maestro para meterse en la producción de cannabis.

La propia industria del cannabis ha invitado al sector de los OGM a bordo

En los EE.UU. y Canadá, al público le preocupa la llamada ingeniería genética mucho menos que en Europa. Mientras que, en Europa, cualquier cosa que tenga que ver con la manipulación de los rasgos heredados se encuentra rápidamente con las críticas – y no sólo en la escena de cáñamo – esta novedad en el sector de cannabis se ha considerado como positiva principalmente en el extranjero.

Ya ha dado frutos en 2014 a partir de una colaboración entre un productor de cannabis del estado de Washington y una antigua compañía sudafricana de OMGs. La compañía Plandai Biotechnology, que ahora ha trasladado su sede de Sudáfrica a Utah, se considera la mejor para el cultivo de cannabis medicinal en Sudáfrica.

En febrero de 2014, se anunció que Plandai había firmado un acuerdo con el productor estadounidense de cannabis Diego Pellicer para la distribución de extractos de cannabis. Desde 2015, esta compañía cultiva cannabis en Uruguay con fines medicinales y participa en el programa estatal de investigación para, según sus propias palabras, desarrollar extractos de cannabis. Tienen la intención de venderlos en el futuro como un medicamento de cannabis altamente eficaz bajo el nombre Phytofare.

En un principio, lo que de verdad quería el productor estadounidense Diego Pellicer era invertir en Uruguay justo después de la legalización en 2013, pero parece ser que la marca estaba demasiado enfocada hacia el estilo de vida como para conseguir una autorización del gobierno para cultivar cannabis en Uruguay. Como resultado, en 2014, el ex gerente de Microsoft y cofundador de Pellicer, Jamen Shively, buscó y encontró un socio en Plandai Biotechnology que pudiera proporcionar los conocimientos científicos y un perfil de empresa más respetable.

A partir de 2014 hasta 2016, Shively fue vicepresidente de la empresa que previamente tenía como principal producto los extractos de té verde, cuya biodisponibilidad se iba a mejorar mediante el uso de técnicas de modificación genética. Con ese fin, la empresa utilizó su propio té verde sin OMGs, para que los ingredientes estuvieran más fácilmente disponibles durante el procesamiento utilizando la biosíntesis de proteínas.

La biosíntesis de proteínas es lo que generalmente se entiende bajo el término de ingeniería genética. Esto significa que hasta hace poco tiempo, Plandai Biotechnology ha sido la única empresa que podía demostrar alguna experiencia con técnicas de OMG y que ya está realizando investigaciones sobre el cannabis.

Cannabinoides a partir de bacterias

A mediados de septiembre de 2018, el productor canadiense de cannabis Cronos y la empresa de biotecnología Ginkgo Bioworks anunciaron una colaboración para la producción de cannabinoides artificiales. Mediante el uso de la ingeniería genética, esta empresa, fundada en 2009, se ha especializado en la producción de bacterias para fines industriales. Quiere desarrollar aún más esta tecnología en un futuro próximo, con la ayuda de 122 millones de dólares de los fondos de inversión, para la producción de cannabinoides.

Ginkgo Bioworks tiene su propia oficina central y un laboratorio de 9.000 m² en Boston, donde la compañía produce actualmente fragancias para la industria de los perfumes. En un proceso similar a la elaboración de cerveza, se aísla el código del ADN que hace que una rosa huela como una rosa, y en una forma simplificada se transfiere al ADN de la levadura de cerveza. Según explica Jason Kelly, director ejecutivo de Ginkgo, a Bloomberg: “Si ahora usas este producto para elaborar cerveza, se obtendrá aceite de rosa en lugar de cerveza”.

“Es más barato, no depende de las condiciones climáticas, el precio es constante y no es diferente de lo que se obtiene al cultivarlo en Marruecos o en otro lugar”. Es sencillamente un producto mucho mejor. La aplicación de esta tecnología en la industria del cannabis es obvia. Por ejemplo, la tetrahidrocannabivarina o THCV, que funciona como un supresor del apetito, combina el efecto de estimulación del apetito del cannabis. Sólo existe en cantidades diminutas en la planta de cannabis, lo que hace difícil y costoso producirla en las cantidades necesarias para satisfacer la demanda. Usando la tecnología de Ginkgo, se puede producir THCV pura en el laboratorio”, comenta Mike Gorenstein, director ejecutivo de Cronos, sobre este paso.

¿El primer paso hacia la marihuana MG?

Por lo tanto, el primer paso hacia el cannabis modificado genéticamente no lo ha dado, como se ha pronosticado a menudo, ninguna corporación mundial malvada, sino más bien dos pequeñas empresas estadounidenses del sector de los OMG y de nueva creación. A pesar de los muchos rumores, de momento, no existe cannabis modificado genéticamente.

Desde 2017, el nuevo accionista principal de Monsanto, es decir Bayer AG, ha mostrado interés en Ginkgo Bioworks y ya ha llegado a un acuerdo para una estrecha colaboración en otro campo con la nueva empresa de Boston. El gigante mundial con sede en Leverkusen también juega con una buena mano, al ser Monsanto la empresa líder de los OMG a nivel mundial, si salen bien los proyectos más pequeños como el plan de Cronos y Ginkgo Bioworks de producir artificialmente diferentes cannabinoides.

Hay una empresa alemana que también podría haber llegado a un acuerdo de este tipo. Pero cuando la Universidad Técnica de Dortmund presentó un procedimiento similar en 2010, nadie se interesó en ese momento. Por aquel entonces, los investigadores consiguieron obtener THC de bacterias coli.

Pero incluso ahora en Alemania, el tema solo se puede investigar, mientras que el desarrollo del cannabis medicinal ya es un modelo de negocio prometedor en otros países.

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Artículo original en sensiseeds.com: ¿Vamos a ver cannabinoides producidos a partir de bacterias modificadas genéticamente?

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