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Entrevista a Podemos Cannábico
Autor: Gabi Incertis  23/07/2018 - 14:00:00

El pasado mayo, antes del cambio de gobierno devenido de la moción de censura registrada por el PSOE, realizábamos esta entrevista a Manuel Hernández, portavoz del Círculo Sectorial Estatal Podemos Cannábico, en la que nos ofrece una panorámica bastante completa de la situación del cannabis en España, y de las expectativas de acción en el futuro.

¿Qué es Podemos cannábico?

El Círculo Sectorial Estatal Podemos Cannábico es un grupo de personas de la sociedad civil, del activismo, que impulsa y trabaja sobre el sector del cannabis. Lo que promueve e impulsa el círculo es la adopción de unas políticas justas y necesarias para que las personas y usuarios de esta planta, y toda la gente que esté incorporada a su cultura, puedan disfrutar de unos derechos, unas libertades y unas garantías que hoy en día no tienen.

En principio el círculo lo que hace es trabajar usando Podemos como una herramienta de la que disponen los ciudadanos y ciudadanas para promover cambios en la política y, de esta forma, impulsar también los cambios legislativos necesarios en esta materia.

 

¿Cuándo se fundó Podemos cannábico?

El círculo se funda en 2014, poco después que el propio Podemos, pero empieza a tener una actividad sólida a partir del año 2015, previo a elecciones autonómicas y municipales. Existía antes pero no como un proyecto consolidado, sino como una agrupación de gente próxima al partido y es en esta campaña cuando se consolida como círculo estatal.

En ese mismo año consigue incluir su propuesta en el programa electoral de las generales del 20D y más tarde en el 26J dentro del famoso «catálogo Ikea» de Podemos. Una propuesta que entra con el número 264 y desde entonces es reconocida en el partido por dicho número. Además, el círculo redacta entonces una serie de documentos sobre cómo debería ser una regulación acorde a los principios y valores de Podemos, y las directrices que sirven como guía a diputados, senadores y cargos, para impulsar esos cambios a distintos Parlamentos y regiones.

¿En qué situación nos encontramos al respecto ahora a nivel político? ¿En qué punto se hallan las proposiciones parlamentarias que se han realizado últimamente?

Estamos en una situación complicada. Se han producido dos maniobras muy feas por parte del resto de grupos políticos. La primera ha sido la proposición no de ley para una regulación del cannabis terapéutico, que el Partido Socialista y Ciudadanos han dejado metida en una subcomisión. Una subcomisión, para los profanos, es aquel sitio donde metes las cosas que en ese momento no te interesa que salgan adelante y se postergan indefinidamente. Fue una maniobra bastante fea, ya que esta proposición partía del Observatorio de Cannabis Medicinal y venía avalada incluso por Ciudadanos. La han dejado metida en la subcomisión y de ahí no saldrá en esta legislatura.

Por otro lado, la proposición no de ley que presentó en 2016 Unidos Podemos en el Senado, también está durmiendo el sueño de los justos, porque el Partido Popular ha decidido dilatar el primer tema con el que ha abierto la comisión mixta sobre drogas de forma que ocupe toda la legislatura, bloqueando el resto de asuntos. Gracias a estos dos movimientos consiguen que nuestra propuesta, en esta legislatura donde Podemos tiene fuerza y relevancia, no salga adelante.

Así es como está la situación. ¿Alternativas? No hay muchas. La alternativa es explorar todas las vías técnicas posibles para desbloquear la comisión mixta, pues parece que hay algunas, y, por otro lado, lanzarnos a un proyecto de ley propio que, visto lo ocurrido en los otros proyectos de ley, estaría abocado al «No es No» de unos y al «no vamos a darle porros a los niños» de otros.  Con lo cual se trataría también un brindis al sol.

¿La legalización de la marihuana mejoraría la seguridad ciudadana?

Por supuesto. Esto ha ocurrido ya en muchos Estados que se nos han adelantado y que ya han regulado, pero es una cuestión de lógica. Tú tienes una presión comercial de un producto que la gente demanda, que la gente consume pero el Estado, que tiene la potestad de regularlo, le da la espalda. En el momento que el Estado da la espalda, esa potestad cae de facto directamente en las mafias, en lo que es el mercado negro, y es el mercado negro el que toma dicha potestad regulatoria, estableciendo sus reglas y haciendo suyo el negocio. ¿Por qué la tienen? Porque no tienen competencia. Si el Estado compite, toma la potestad de regular el producto, toma el control, el mercado negro no puede competir ni en calidad ni en precio con el mercado regulado. En aquellos sitios donde se ha regulado de una manera eficaz, el mercado negro del cannabis ha desaparecido. ¿Por qué? Porque automáticamente se incorpora al mercado legal. El traficante y el productor de cannabis son personas que quieren generar una riqueza a través del negocio. Con estas personas se produce además una paradoja: si alguien tiene, por ejemplo, en una nave un cultivo ilegal de 3000 plantas, aquí en España la acción de perseguirlo va a generar un coste policial, un coste judicial procesarlo y un coste penitenciario encarcelarlo. Esa misma persona que cultiva 3.000 o 4.000 plantas en Colorado, en lugar de generar todos estos costes para la sociedad, está generando empleo, cotizaciones en la seguridad social y recaudación de impuestos, que pagan la asistencia médica y sanitaria a sus veteranos, pagan la educación y las escuelas. La misma acción, la misma persona, en un lugar o en otro produce efectos completamente opuestos. En uno genera un drama y en el otro aporta riqueza, aporta impuestos, aporta empleo. ¿Qué estamos haciendo? ¿En qué estamos pensando?

Claro que desciende la inseguridad, porque desciende la criminalización del producto y de sus usuarios. Y repito que estamos dedicando ingentes recursos policiales y judiciales a perseguir macetas, a perseguir plantas, a perseguir personas que quieren trabajar en un negocio que no tiene por qué ser peor ni mejor que otros. No estoy defendiendo a los traficantes, simplemente digo que este modelo de negocio en otros países en los que está regulado produce riqueza en lugar de sufrimiento. Todo ese coste policial, judicial y penitenciario se está dejando de usar para otras causas. La policía que está deteniendo cultivadores de cannabis, no está protegiendo a las mujeres víctimas de la violencia de género, no está investigando la corrupción. Si las dotaciones destinadas a perseguir el consumo y el autocultivo las pudiésemos destinar a otras unidades, ya veríamos qué composición tendrían Senado y Congreso hoy en día.

A mí me gustaría recordar que, en España, el sistema penitenciario está pensado para recuperar a la gente y no para tirarla a un abismo. El único sentido del sistema penitenciario es la reinserción. Bueno, pues aquí tenemos la oportunidad de adelantarnos al sistema penitenciario, hacer que este no sea necesario y reinsertar esa parte de la sociedad que está al margen de la ley directamente al ciclo productivo y extraerla del mercado negro y la criminalidad.

¿Ha habido algún avance significativo hacia la legalización o descriminalización de la marihuana en España en los últimos tiempos?

A nivel político lo que ha habido son retrocesos. Sin embargo es cierto que a nivel judicial hay avances porque en estos años, a través de la jurisprudencia, se han establecido unos límites en el pesaje y en la cantidad para que tengan relevancia penal o no, lo que rebaja la inseguridad jurídica sobre los autocultivadores, es decir, las personas que cultivaban para ellas mismas. Desgraciadamente, desde que entró el gobierno del PP, se establecieron directrices a la fiscalía para que volviese a perseguir a todo el tejido asociativo del cannabis. De repente, el entorno judicial se vuelve más hostil, empiezan a procesarse de manera masiva asociaciones y clubs y en 2015, con la Ley de seguridad ciudadana, se incrementan además las multas al cultivo, la tenencia y el consumo de esta sustancia. Además, por primera vez es posible penar o sancionar el autocultivo sin orden judicial, de forma administrativa. Según dice la ley, basta con que la policía haga una fotografía del cultivo de tu patio o tu ventana para que te pueda caer una multa de hasta 10.600€, suficiente para arruinar la vida de cualquier familia o persona normal de este país.

 

¿Se percibe algún cambio a nivel social?

A nivel social es quizá donde más hemos percibido un cambio. Te voy a dar dos datos: en las recientes encuestas por primera vez en España un 52,1% de la población está a favor de la regulación. Más de la mitad de las personas de este país quiere que el cannabis se regule, pero si nos vamos además a la encuesta del CIS, la preocupación sobre el problema de las drogas ha bajado al 0,3%, es decir, es inexistente. En este sentido, la sociedad española ha cambiado con respecto a los años 80 y 90 su percepción sobre las drogas en general y el cannabis en particular. Por eso creo que ahora la sociedad está madura a nivel de percepción para iniciar una regulación de esta planta.

Esto no es un cambio que nazca de la nada. Ha habido 30 años de activismo para conseguir ese cambio. El tejido asociativo en España es inmenso, es quizás de los más grandes del mundo. Hay asociaciones de cultivadores, asociaciones de pacientes, hay más de 50.000 de activistas dando la guerra, poniendo la regulación encima de la mesa todos los días y sin dar un paso atrás, para que por mucho que quieran silenciar este asunto, no lo consigan. Es gracias a este tejido por lo que se consigue que la percepción del cannabis como un problema no exista nada más que para cuatro frikis que viven de las subvenciones por tratar a los consumidores como enfermos, siguiendo con su cruzada interesada para convencernos de que el cannabis produce paranoia, psicosis y que es la destrucción de nuestros jóvenes y niños. Cuando hablas con estas personas y te mencionan a los niños, yo siempre les digo que los niños están indefensos porque ellos con su actitud no sacan el cannabis de las calles, porque ellos con su actitud no dejan que lo llevemos a los dispensarios, esos donde piden el DNI y evitan el consumo a menores. Lo siguen queriendo en los parques, se lo han entregado al mercado negro. ¿Cómo van a estar protegidos los niños?

Haced la prueba: a cualquier chaval de 15 años en un parque, dadle 20€ y veréis cómo en menos de una hora te trae una bolsa de marihuana o una pieza de hachís. Esa es la facilidad actual, y esa facilidad solo se consigue teniendo el producto descontrolado en la calle. Si el producto está controlado, si está en dispensarios, esto no ocurre, pero el mercado negro no pide el DNI.

Además, las afirmaciones sobre los efectos sobre la salud en su mayoría se alimentan de encuestas sobre un material que viene del mercado negro, que no sabes si lleva pesticidas, acaricidas, metales pesados, hongos…  Al tratarse realmente de encuestas livianas, no son concluyentes, ya que no estás dando una seguridad de que el producto cuyas consecuencias estás analizando sea el que dices que es. Puede tener interacciones con todo tipo de productos ajenos al cannabis de los que el usuario no es consciente.

 

¿Conocéis algún sector político que activamente luche por perpetuar la situación de ilegalidad total de la marihuana?

Hay dos sectores políticos que están luchando para impedir esto, uno con la performance y la difamación y otros con los hechos consumados.

Con la performance, me refiero a la gente de Vox, que son muy de montar el show. Los afines de Santiago Abascal son bastante escandalosos. Se les da muy bien trolear. Esto no nos impacta, es espectáculo y nada más. El día que saquen un diputado, me empezaré a preocupar.

Y los de los hechos consumados son los del Partido Popular. Ellos no dan espectáculo, ellos escuchan, atienden, asienten, pero luego en silencio y a través de los hechos, te bloquean todo. Ellos dieron órdenes a la fiscalía para perseguir con dureza a las asociaciones, ellos alumbraron una Ley de seguridad ciudadana que persigue y asfixia a cultivadores, consumidores y a los usuarios del cannabis. Y ellos a través de sus hechos son los que han puesto más presión sobre los 4 millones de consumidores de cannabis que hay en España.

En definitiva, unos a través del show y otros a través de los hechos, son los dos grupos políticos que activamente trabajan por impedir o estigmatizar a esta parte de la sociedad civil.

 

Se acaba de aprobar la Ley del Cultivo Seguro en Chile, que despenaliza el uso medicinal del cannabis. ¿Esta noticia tiene algún impacto en nuestro país? ¿Cómo está la situación del cannabis medicinal en España?

Nosotros acogemos todas estas noticias. Es fantástico que los países se vayan sumando a la regulación, aunque solo sea regulación del cannabis terapéutico y no regulaciones integrales como la que nosotros proponemos.

Hace milenios que el cannabis acompaña a los humanos, a pesar de ello, se vive desde la anormalidad a partir de los años 30 del siglo pasado. Es hora de que los países se sumen a lo que nunca debió de dejar de ser normal, es hora de normalizar.

En España, otro impacto que puede tener, es que la gente que se aferra a la prohibición, a esta sinrazón de que «somos el demonio» y esto es «malísimo de la muerte», se den cuenta que se están quedando solos, que a nivel mundial se están quedando en evidencia. Por esto para nosotros es siempre un balón de oxígeno recibir a otro país que avanza en la senda de la regulación.

 

¿Llegará la liberación de la marihuana a España algún día, con un modelo como el de Uruguay o como el que implementará Canadá a partir de este verano?

Si, llegará algún día, no sabemos si con la vergüenza de ser los últimos o no, pero llegará. ¿El modelo? No puede ser ni el de Uruguay ni el de Canadá, por una simple circunstancia muy sencilla de entender: España tiene una casuística sociocultural y geopolítica muy particular que no existe en ningún otro país en que esté regulado.

En España existe un tejido asociativo de entre 1.000 y 2.000 asociaciones de cannabis. Incluso en Cataluña se llegó a aprobar una ley de regulación de estas asociaciones muy importante. Esto no existe en otros países que han regulado.

Otro hecho diferencial de España es que está pegada a Marruecos. En Marruecos el 10% de PIB procede del cannabis. 200.000 familias viven directamente de la producción de cannabis. España es la puerta a las exportaciones ilegales marroquíes de cannabis. Esto no lo tienen Uruguay, ni EEUU. Esto es un hecho diferencial, como también lo es que desde hace más de 30 años haya una cultura del autocultivo y activismo tremendamente importante en España. Es tan importante este factor que gran parte de las variedades y fenotipos de cannabis en el mundo han sido hibridadas en España. El cannabis que se cultiva en Uruguay es español, por ejemplo. Muchas variedades que triunfan en otros países son variedades generadas aquí. Un porcentaje tremendo de semillas de bancos a nivel mundial descienden de variedades hibridadas y cultivadas en casas de autocultivadores españoles, de gente que durante 30 años se ha dedicado a darle amor a la planta, a cruzarla, a mejorarla, a buscar cualidades organolépticas particulares, a estabilizarla… Es un trabajo impresionante que proviene de gente de España que amaba con locura esta planta y que le ha dado años y años de su vida. El mundo no es consciente de que, cuando consume cannabis, detrás de gran parte de ese cannabis lo que hay es amor infinito de miles de autocultivadores españoles que durante veranos han dado el cariño, dedicación y disciplina a sus plantas.  No sabemos el potencial que tenemos; si fuésemos un poquito más espabilados, nos estaríamos comiendo el mundo en este terreno. Es tan grande el potencial que hay en España y tan escaso el mérito que se le ha reconocido a los cultivadores de este país, que me entristece. Pero realmente es para quitarse el sombrero el hecho de que seamos pioneros en genética cannábica.

 

¿Qué impresiones tenéis sobre la reciente censura de Youtube a múltiples páginas españolas dedicadas al cannabis?

No podemos caer en el infantilismo de pensar que esto es casual. Siempre que pasa algo así es porque hay intereses y en este caso yo personalmente pienso que hay fuertes intereses económicos. Ha sido una operación global. Los youtubers más pesados que han caído son extranjeros y, en ese sentido, lo que buscan estos intereses es impedir que se avance y rebajar la presión que el sector del cannabis está ejerciendo sobre la regulación.

Hay sectores que están molestos con la presión que estamos ejerciendo por parte del activismo, por las empresas del sector, de todo el movimiento cannábico a nivel mundial, y toman sus medidas para contrarrestarlo; esta es una de ellas. Yo no me atrevo a decir quién está detrás de todo ello. Que cada cual que piense por sí mismo.

 

¿Cuáles son los objetivos de Podemos Cannábico a corto plazo?

Los objetivos a corto plazo: difíciles. Ahora mismo, desbloquear algunos de los dos puntos que comentamos antes para introducir el debate en sede parlamentaria. Sabemos que con las fuerzas que hay actualmente es casi imposible sacar nada, a menos que demos caña. Conseguir llevar la voz de los expertos al Parlamento y dar un pasito más. Porque yo creo que cuando realmente se escuche la voz de los expertos en la sede parlamentaria van a cambiar muchas mentalidades que ahora mismo se resisten por falta de información. Muchos siguen viendo a través de clichés y prejuicios un tema cuya realidad no es como se ha contado, un problema que tiene muchas más aristas de las que piensan y que tiene a mucha gente, especialmente los pacientes y los autocultivadores, en una situación muy mala de falta de libertades e inseguridad. No se puede postergar por más tiempo dar a esta gente una solución. Yo creo que cuando en las Cortes sean conscientes de la realidad habrá muchas voces, de un color y de otro, que van a decir cosas distintas. Con lo cual el objetivo más urgente es llevar el debate a la sede parlamentaria y empezar a cambiar conciencias.

 

¿Qué logros entendéis que son realistas a considerar?

Lo comentábamos antes, está muy difícil. ¿Realistas? A mí me gustaría ver el debate en sede parlamentaria. ¿Cómo conseguirlo? A través de alguna maniobra técnica que permita desbloquear la comisión mixta. Otra opción sería lanzarnos en plan kamikaze con un proyecto de ley en solitario, pero todos sabemos dónde iba a quedar, porque nos han bloqueado todo lo que se presenta, y si consigues sacarlo adelante, el ejecutivo, el gobierno del PP, te lo mete en un cajón.

Posibilidades realistas en esta legislatura, casi ninguna, pero es necesario explorar toda posibilidad de llevar el debate al Congreso antes de que acabe la legislatura y quien tenga que retratarse, que se retrate. Aún queda por definir qué vía usaremos, pero hay que conseguir llevarlo a sede parlamentaria.

Para ello necesitamos la despolarización del debate. Ahora mismo la política está súper polarizada. No se avanza en nada, Cataluña lo polariza todo por culpa del auge de los nacionalismos centralistas. Vivimos una situación de continuo enfrentamiento por cosas que no van a construir nada en nuestro país.  Esto hace que se produzca un bloqueo continuo y sistemático de las políticas que realmente necesita la sociedad.

Esta, la del cannabis, es una ley que requeriría que todos los grupos escuchásemos, que participásemos y aportásemos, para que la sociedad se viese reflejada, y actualmente es muy difícil.

 

¿Cuál es la estrategia Podemos cannábico para avanzar en la legalización?

La estrategia es clara, intentar recoger la voz de la sociedad civil, que está muy madura en España, transformándola en ideas y cambios políticos que lleguen al Legislativo. Llevar primero ese debate a las Cortes y, gracias al mismo, materializar propuestas dentro del tejido legislativo español.

Nosotros hemos trabajado impulsando este debate y además hemos generado documentos e ideas propias para alimentarlo. Por ejemplo, el año pasado en Santander organizamos un acto muy importante donde presentamos, por primera vez en España, un estudio del impacto económico de la regulación del cannabis, y la verdad es que fue un éxito. Esto nos ha servido para poder tener cifras reales sobre la regulación.

Ahora sabemos que la regulación del cannabis implica 3.000 millones de recaudación de impuestos al año solamente en España, sin contar exportaciones. Hablamos de casi 1.400 millones en impuestos directos y casi 1.600 en impuestos indirectos. Todo esto sin contar las posibles exportaciones que multiplicarían varias veces estas cifras si supiésemos aprovechar las oportunidades de negocio.

En un país con la sanidad quebrada, con las pensiones en peligro, donde están quitando a los pensionistas todos los meses un poquito más, les estás cobrando los medicamentos…. que te permitas prescindir de 3.000 millones de euros con los que poder paliar todo esto, no solo es hipócrita, es cruel.

 

La entrada Entrevista a Podemos Cannábico aparece primero en Nekwo.

Artículo original en nekwo.com: Entrevista a Podemos Cannábico

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