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Barcelona, capital del porro
Autor: Gabi Incertis  09/02/2018 - 16:46:00

El presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona quiere derogar la normativa de Colau sobre los clubes cannábicos.

Al presidente del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández, le preocupa la normativa del cannabis de Colau, conviertiendo, según él “a Barcelona en la capital del porro, olvidándose del turismo de calidad que aporta valor añadido a la ciudad y beneficia al comercio” después de que el gobierno municipal de Ada Colau consiguiera la aprobación del Plan de ordenación territorial de clubes y asociaciones de consumidores de Cannabis. El voto en contra fue del PP y y del PDeCat mientras que Cs se abstuvo.

Alberto Fernández reclama la derogación de una normativa que “sitúa a Barcelona en las principales guías turísticas del cannabis y supone un efecto llamada de este tipo de turismo. De hecho, algunos medios de comunicación internacionales ya comparan a Barcelona con ciudades históricamente vinculadas a esta actividad como Amsterdam”. Un momento: ¿una actividad que se ejerce en privado en determinados locales que produce un efecto llamada convirtiendo a Barcelona en un destino atractivo para más turistas, además de compararla con nada menos que Amsterdam ¿Y cuál es el problema? Seguramente Fernández participa, como muchos otros, de los rancios mitos que se generan entorno al cannabis y que perpetúan su situacion de ilegalidad en nuestro país.

Lo vemos claramente en la declaraciones de Fernández que leíamos más arriba, según las cuales la normativa del cannabis de Colau perjudica “al turismo de calidad que aporta valor añadido a la ciudad y beneficia al comercio”, como si de verdad creyese en el estereotipo del turista cannábico que llega a Barcelona, se infla a porros y se pasa su estancia tirado en un portal babeando. Para Fernández el cannabis no le aporta un valor añadido a la ciudad y los turistas atraídos por la oferta cannábica barcelonesa no benefician al comercio. Parece que, según Fernández, estos turistas no se alojan en hoteles, no comen en restaurantes, no compran souvenirs, no hacen tours ni visitan museos.

Fernández considera que la actividad de los clubes cannábicos “banaliza y socializa el consumo de drogas” afectando a la imagen de Barcelona. Lo dice un político de una ciudad con  más de 7400 bares y restaurantes y varias decenas de discotecas y clubs, donde cada fin de semana como mínimo, se banaliza y socializa el consumo de una droga mucho más destructiva que el cannabis, que lo único que tiene a su favor con respecto a la marihuana es que es legal.

Para Fernández el alcohol parece no afectar en la misma medida la imagen de la ciudad ante el turista, pese a ser, al contrario que el cannabis, un problema de primer orden. Quizá a los gestores de las normativas en las ciudades les convendría conocer la capacidad del comercio del cannabis por desplazar al del alcohol. Si realmente se tratase de proteger la salud de los ciudadanos, la legalización de la marihuana sería una acción muy cabal en este sentido, además de activar el comercio y generar muchos puestos de trabajo. El año pasado leíamos que los adolescentes barceloneses han ido reduciendo el consumo de alcohol y tabaco al mismo tiempo que aumentaban el de marihuana, algo que no nos parece casual.

Pero si la voluntad política no está por la labor de revisar la situación legal de la marihuana al nivel que se está haciendo en EEUU, Canadá u Holanda, que al menos sea cabal con respecto a la propuesta de los clubes cannábicos.

Alberto Fernández afirma que el 41% de los 137 locales de cannabis inspeccionados en 2017 han sido sancionados por no tener las instalaciones en condiciones.  En vez de ponerle la zancadilla a estos locales, un político responsable debería considerar en qué medida sirven para sacar el consumo de la calle y reducir la delincuencia asociada a mafias y menudeo.

Por último, no, el turista cannábico que llega a Barcelona puede ser tan normal como cualquier otro turista, y de hecho lo es. No es cierto que el turismo cannábico en la ciudad suponga un problema de imagen o de banalización de las drogas. Eso es demagogia.  Lo que se está banalizando aquí es la capacidad de la sociedad de una ciudad europea moderna y cosmopolita por ser responsable.

En Nekwo nos felicitamos porque una de nuestras ciudades lo esté haciendo suficientemente bien como para aparecer en las guías internacionales del turismo cannábico. No en vano acoge Spannabis, la feria de la marihuana considerada como el mayor evento cannábico de Europa, además de Expogrow Business Barcelona, una propuesta que acaba de nacer y pretende ser un punto de encuentro para dinamizar el negocio del sector cannábico español e internacional.

La tendencia está clara, señor Fernández. El del cannabis es un tren que solo va hacia adelante y cuanto más obstruyamos su paso más atrás nos quedaremos con respecto a otras sociedades más modernas que ya han dado el paso, más oportunidades de negocio perderemos y menos posibilidades de generación de empleo brindaremos a la sociedad.

La entrada Barcelona, capital del porro aparece primero en Nekwo.

Artículo original en nekwo.com: Barcelona, capital del porro

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