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Por qué las teorías de la conspiración del cannabis carecen de sentido
Autor: Micha  26/01/2018 - 14:00:00

Los rumores sobre las fuerzas ocultas del mal que se esconden tras la prohibición mundial del cannabis simplemente se niegan a desaparecer. No hay ninguna prueba de ninguna conspiración mundial del cannabis. La fuerza impulsora detrás de la prohibición es el racismo europeo y norteamericano latente, no los intereses económicos como mantiene, por ejemplo, el activista del cannabis Jack Herer.

Con el fin de justificar y mantener la prohibición del cannabis, se han propagado muchas falsedades durante los últimos 100 años, que ahora se están poniendo en evidencia poco a poco y una a una. Las personas que han tomado conciencia de este tejido de mentiras, a través de sus experiencias personales, desconfían incluso de los representantes más serios del mundo político o de los medios, cada vez que el tema se cuela en la agenda política.

Como hay pocas razones racionales y lógicas para la prohibición actual, y como la prohibición se basa en una serie de eventos, sin duda, inusuales, algunas personas tienen la sospecha de que existe una conspiración de grandes empresas y políticos u otros grupos de interés detrás de la prohibición.

Sin datos

Al igual que otras teorías de la conspiración como las afirmaciones de los platillos voladores nazis en el Ártico, la teoría de la tierra hueca o la máquina de terremotos estadounidense en Japón, la conspiración del cannabis a nivel mundial carece totalmente de fundamento.

Las teorías de la conspiración que rodean al cannabis llegan todas al mismo punto que la mayoría de estas oscuras cadenas de lógica: Una minoría – y se puede elegir entre los ricos, los pobres, diferentes religiones, liberales, políticos, partidos políticos, gays, lesbianas o los pro abortistas – ha conspirado contra los intereses de la humanidad. Cualquiera que crea algo diferente vive en un mundo de mentiras y está siendo manipulado sin darse cuenta.

La prohibición del cannabis puede verse como uno de los principales errores del siglo pasado, pero a pesar de lo que Jack Herer afirma en su libro “The Emperor Wears No Clothes“, no hay evidencia alguna que respalde una conspiración del cannabis.

Desmitificando la teoría de la conspiración del cannabis de Jack Herer

Según Herer, las grandes corporaciones estadounidenses, como DuPont o el magnate de los medios William R. Hearst, ayudaron a impulsar la prohibición del cannabis por razones económicas. El Dr. Dale Gieringer, que lucha por la legalización del cannabis en la junta directiva de NORML, desmitificaba la teoría conspirativa de Herer de los acuerdos secretos entre grandes empresas estadounidenses y políticos, en 2008.

Desafortunadamente, algunas de las dudosas afirmaciones de Herer se siguen considerando en parte verdaderas. El Dr. Gieringer realizó una revisión y un análisis de las fuentes de Herer con una mirada crítica, y también apuntó a la motivación real y racista detrás de la prohibición mundial del cannabis.

“Herer, un antiguo vendedor antagónico de pipas de cannabis, merece un gran reconocimiento por su activismo relacionado con el cannabis. A finales de la década de 1980, fue un agitador de base comprometido a favor de la legalización del cannabis, durante lo que posiblemente fue el período de mayor odio al cannabis de la historia reciente… Lamentablemente, en este caso concreto, está completamente equivocado. La evidencia de una “conspiración del cáñamo” simplemente no se sustenta. Es mucho más probable que la marihuana se haya prohibido por razones racistas basadas en un sentimiento de superioridad cultural”.

Gieringer cita un gran número de artículos periodísticos de las décadas de 1930 y 1940, que respaldan la actitud principalmente racista de la campaña contra el cannabis. Demuestra convincentemente y lógicamente que, detrás de la prohibición, se encontraban intereses políticos nacionales e internacionales.

Harry J. Anslinger, que pasó a la historia como el primer “zar de la droga”, confirma la hipótesis de Gieringer. En su autobiografía “The Murderers” y en varias entrevistas, ha admitido que su campaña “Reefer Madness” ayudó a servir a los intereses políticos de la extrema derecha.

Prohibición del cannabis – en retrospectiva

Con el apoyo de Sudáfrica y Turquía, Egipto presentó una solicitud en 1925 a la Conferencia Internacional del Opio en Ginebra para incluir el cannabis en la lista de sustancias controladas. El escritor alemán Tilmann Holzer explica en su libro “Birth of Drug Policy in the Spirit of Eugenics”, que el cannabis, por aquel entonces, era demasiado insignificante económicamente como para convertirse en objeto de una conspiración internacional.

Egipto y Sudáfrica tenían motivaciones de tipo racial para prohibir el cannabis a nivel internacional, ya que se había prohibido a nivel nacional en ambos países. En un principio, el Reich alemán dudó antes de aceptar finalmente la prohibición del “cáñamo indio”, solo a cambio del derecho a seguir exportando heroína alemana a Egipto con fines “medicinales”.

Cuando, dos años después de la Conferencia Internacional del Opio, Anslinger empezó a lanzar la campaña Reefer Madness, se aprovechó de las actitudes racistas de sus compatriotas blancos – aunque otros países ya habían implementado la prohibición antes y con más lógica. Cuando Estados Unidos introdujo la Ley de Tasación de la Marihuana en 1935 y el cannabis desapareció de las estanterías de las farmacias, el cannabis ya había estado prohibido durante mucho tiempo en muchos países europeos, y en sus colonias, para controlar a las minorías étnicas y sus hábitos.

Grecia había prohibido el cannabis desde 1890, casi un cuarto de siglo antes de que la Convención Internacional sobre el Opio de Ginebra impusiera la primera prohibición internacional. Cuando los griegos ortodoxos huyeron del Imperio Otomano durante la guerra de independencia a principios del siglo XIX, se llevaron consigo su tradición de fumar hachís a la recién creada Grecia. Dada “la amenaza directa que (el cáñamo) representa para la sociedad”, la odiada tradición otomana se declaró ilegal. Entonces, una vez más, no estaban en juego intereses internacionales ni económicos, sino que más bien triunfaba un nacionalismo político-cultural y el odio abierto a todo lo que tuviera que ver con los turcos.

Reefer Madness

La campaña Reefer Madness (Locura por el Cannabis) de los Estados Unidos, al igual que las prohibiciones contemporáneas en otros países, estuvo motivada por preocupaciones políticas, racistas y culturales. Los intereses económicos jugaron en el mejor de los casos un papel secundario.

Salvo algunas excepciones, la economía libre de hoy en día no tiene ningún problema real con el cannabis legal. Ante la oportunidad de la apertura de un mercado de mil millones de dólares, las compañías internacionales ya se están frotando las manos de alegría.

Circunstancias complejas en lugar de blanco y negro

En Alemania, sabemos muy bien que el racismo y el nacionalismo radical, o los cárteles, pueden canalizarse sin necesidad de una conspiración internacional. También sabemos que pueden movilizarse contra los llamados enemigos del pueblo. La motivación racista en lugar de la teoría de la conspiración de la prohibición mundial del cannabis, bajo el disfraz de la guerra contra las drogas, puede documentarse bien a partir de numerosas fuentes históricas.

Mientras tanto, el racismo del cannabis sigue vivo y coleando. Basta con echar un vistazo dentro de una prisión, donde las minorías étnicas están representadas de forma desproporcionada. En el Reino Unido, la probabilidad de que la policía registre a personas de raza negra en busca de cannabis es ocho veces más alta que en el caso de otras etnias.

Incluso si la historia de casi un centenar de años de la prohibición del cannabis les parece a muchos una conspiración de las grandes compañías farmacéuticas y de las industrias del papel y del alcohol, las evidencias disponibles son menos que escasas. Este enfoque se reitera por razones políticas, y nunca se ha organizado un lobby económico contra el cannabis con éxito hasta ahora, ni siquiera en los EE.UU. Desde el boom del petróleo del siglo XX, sencillamente el cáñamo ya no ha sido lo bastante importante como materia prima.

La idea de una conspiración del cáñamo también distrae la atención de los motivos verdaderos, políticos y racistas, de la guerra contra el cannabis. Un simple “escenario de buenos contra malos” distorsiona la visión de los verdaderos factores subyacentes de la prohibición y su complejo desarrollo histórico. No fue el sistema político sino el racismo encubierto de la sociedad occidental el que creó esta prohibición.

Durante 100 años, el temor a cualquier cosa extraña, desconocida y nueva ha impedido que surjan políticas relativas al cannabis basadas en la evidencia.

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Artículo original en sensiseeds.com: Por qué las teorías de la conspiración del cannabis carecen de sentido

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